Dos buscadores del Diosonamuto, mítica senda Sikuani

“Gracias a él, los indígenas de  la región comenzaron a comunicarse y comerciar entre ellos y con las tribus de la cordillera andina.

A este camino lo llamaban Diosonamuto, el camino de dios”.

La ancestral sabiduría y el conocimiento de sus territorios llaneros en remotos tiempos permitieron que un mítico integrante de la originaria nación Sikuani abriera una ignota senda terrestre (Foto: Óscar A. Pabón M.).  

Debido a la valoración, el reconocimiento y la divulgación que en sus respectivos territorios les han dado a partir de sus valiosas cargas históricas, bienes culturales lograron ser declarados como patrimonios de la humanidad. Ejemplos entre otros son el Camino Inca, La ruta de la Seda, El camino de Santiago de Compostela y la mesoamericana Ruta Maya. Tan atractivos destinos internacionales suscitan enorme interés y flujos turísticos. 

Lo anterior contrasta con la mítica senda abierta por Kuwei,  cuyo trazado pasaba por sectores de los hoy departamentos de Vichada y Meta. A pesar de su significación cultural en la actualidad sigue siendo desconocida.  

Resulta que en entre los años 1989 y 1990 desde la Universidad de los Llanos con el auspicio de Colcultura, ahora Ministerio de Cultura, los profesores Rafael Pardo Silva –ya fallecido- y Arturo Arango Mutis lideraron un proyecto de investigación etnográfica inspirados en una leyenda propia de la tradición oral Sikuani, llanera nación originaria.

Con gran entusiasmo y espíritu aventurero los dos investigadores emprendieron la tarea de indagar primero la información y luego construir el posible recorrido del ignoto Diosonamuto o Camino de dios, al cual salieron a buscar aperados de cámaras y de grandes expectativas.  

Sobre lo anterior conservo un mecanografiado documento de diez páginas escrito en 1993 por Arturo Arango M. en el cual dice: “Versión literaria de la tradición Sikuani, basada en las narraciones de los indígenas Crucelina Amaya y Pedro Gaitán”.  

La narrativa sobre Diosonamuto: el Camino de dios inicia así:

“Kuwei y Purnaminali eran dioses hermanos. Decidieron hace mucho tiempo venir a vivir a la tierra y se instalaron a la orilla de un río, en la región que hoy es la ciudad de San Martín, en el Meta. Construyeron una casa de techo de palma y se dedicaron a la cacería y a la recolección de frutos, pero nunca aprendieron a pescar o a nadar y tampoco utilizaban el río para navegar en él”.

A su vez en el párrafo final cuenta lo siguiente:

“…Esta es la historia de cómo Kuwei hizo el camino que permite atravesar las sabanas del Orinoco sin mojarse los pies y cómo aprendió simultáneamente los secretos de la navegación y se inició en la pesca. Gracias a él, los indígenas de  la región comenzaron a comunicarse y comerciar entre ellos y con las tribus de la cordillera andina.

A este camino lo llamaban Diosonamuto, el camino de dios”

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Cuenta la leyenda Sikuani que cuando Kuwei y Purnaminali llegaron a la tierra se ubicaron a la orilla de un río de San Martín. Ese afluente puede ser el Camoa del cual se dice que es la matriz del río Meta, tributario del Orinoco (Foto: Óscar A. Pabón M.). 

Cuando terminaron su trabajo de investigación los dos buscadores de la mítica senda produjeron y entregaron un video sobre la recuperada leyenda Sikuani. 

En razón a su contenido fue y sigue siendo un importante documento audiovisual en el cual a partir de entrevistas, cartografías y paisajes recrearon la historia oral de la trocha entre Maipures –Vichada- y San Martín –Meta-, cuyo distante recorrido por diferentes geografías del País del Orinoco descabeza los ríos que hay en su trazado.

Acerca del tema investigado por los profesores unillanistas: Rafael Pardo Silva –ya fallecido- y Arturo Arango Mutis, en el periódico Llano sie7e días de marzo de 2007 lo siguiente escribió Alberto Baquero N. bajo el título de “Diosonamuto: meandro del ferrocarril”, artículo que puede leerse en: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3471747

“Diosonamuto es un vocablo indígena sikuani (guahibo) que hace referencia a “El camino de Dios”, ruta precolombina transversal en la altillanura de la esteparia orinocense -Vichada y Meta- sin tocar ni cruzar aguas. Se utilizaba para que los abuelos descalzos, enfermos o ancianos, caminaran hasta hallar el sitio de reposo ancestral, cementerios indígenas de Puerto Santander, en Fuente de Oro (Meta), miel ahora de guaqueros.

El Diosonamuto inicia en la ribera izquierda del Orinoco, punto medio entre los raudales de Atures y Maypures, arriba de la desembocadura del río Tuparro en inmediaciones del Parque El Tuparro, donde el agua viaja cálida sobre un lecho rocoso del precámbrico que cuando se alza como un monte se llama tepuy, extensión del Andén Orinoqués, la misma formación de Roraima.

“El Camino de Dios” transita entre ríos que nacen en la esponja del subsuelo vichadense y llega al Ariari, sobre la vega izquierda del Camoa. Esta ruta indígena no es un camino específico sino una referencia de tránsito llanero cercana de ríos.

 A diferencia de los caminos montañeros de herradura con trazos permanentes, el Diosonamuto es juntura de meandros secos que van hacia el lugar sagrado”.

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La primera proyección del video que recrea la mítica senda Sikuani ocurrió en Villavicencio en el año 1990. Como antes se comentó, la realización fue posible en virtud de la alianza establecida por la Unillanos y Colcultura, también al particular interés investigativo de los profesores Pardo y Arango. 

Para bien de la historia regional y nacional dicho documento –de hace treinta y tres años- está en YouTube gracias a la técnica intervención de Alexander Guzmán A. 

Ahora le invito a recorrer el Diosonamuto Sikuani ingresando por el siguiente enlace electrónico:

https://drive.google.com/file/d/0B5idKVHHFYbWVkVhWmlORUUtUTQ/view?resourcekey=0-3jRE80dGRoJUOxzTL2AawQ

3 respuestas a “Dos buscadores del Diosonamuto, mítica senda Sikuani”

  1. Eduardo Rozo dice:

    Muy buen recorderis mediante tu artículo Oscar

  2. Henry Romero Chivatá dice:

    Qué interesante artículo, Oscar. Ameno y entretenido escrito, gracias. Me recuerda a los indígenas que en Guainia y Vaupes, como el llanero andan hoy a pata los caminos. En éste caminar descalzo se recorre la vida de la tierra y debe tener distinto horizonte que al que anda como tú y yo, con calzado.

  3. Jaime Fernando Gutiérrez Mejía dice:

    Muy buen artículo, aunque no comparto que Puerto Santander haya sido un sitio funerario al cual llegaban los abuelos sikuanis a fallecer, ya que los sikuanis por su nomadismo, no hacían cerámica ni practicaban Entierros,ya que el Padre Gumilla describe como se movilizaban las bandas sikuanis, y que en su trayecto no paraban hasta que llegaban al sitio donde iban a pernoctar por una temporada, y que los ancianos y enfermos qye ya no podían avanzar quedaban a un lado del camino hasta que fallecían en el caso de los ancianos o se recuperaban los enfermos y en el caso de las embarazadas, se detenían en algún punto con su núcleo familiar hasta que nacía el bebé y retomabsn la senda recorrida por la mayor parte de la banda.

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