Villavicencio acercamiento a sus raíces artísticas y culturales

“Se principió por el galerón el más popular de los bailes llaneros, tocado, al son de tiple, bandolas i maracas, y cantado con versos compuestos por vates populares de estas inmensas llanuras”

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El Festival de la Canción Colombiana además tuvo reinado con la presencia de representantes de diversos departamentos de nuestro país. Este certamen artístico a la capital del Meta lo dio cifrado reconocimiento nacional. En el Teatro Cóndor durante algunas ediciones se realizaron las galas de coronación (Foto: FAFO).

Algunas generalidades del poblado:

De conocimiento general es la historia del proceso de formación sociológica de Gramalote, nombre original de Villavicencio, cuyos primeros habitantes tuvieron sus cunas en pueblos del Oriente de Cundinamarca.

Así mismo  de la presencia periódica de gentes llegadas de regiones llaneras por causas del mercado ganadero que tuvo a la hoy capital del departamento del Meta como principal plaza comercial. 

Bueno es recordar que esta economía se afianzó en la jurisdicción desde 1740, con la fundación de la Hacienda de Apiay por cuenta de los sacerdotes jesuitas.

Acerca de la utilización del tiempo libre por parte de los villavicenses hacia 1870, llama mi atención el siguiente comentario de Emiliano Restrepo Echavarría:

“Con todo, debemos confesar que nos causó tristeza el encontrar en aquella incipiente población un billar perfectamente montado y asiduamente concurrido. 

No lisonjea mucho, por cierto, el ver que estuviera organizada la escuela de los vicios allí donde aun no había una de enseñanza primaria medianamente establecida” (1).

Hasta ahora la más antigua imagen panorámica conocida que deja apreciar la composición urbanística del Villavicencio de las décadas finales de 1800, corresponde a un grabado de Riou, súbito francés que jamás estuvo por acá pero que supo captar las descripciones que del poblado le hizo su paisano amigo Edwar André.

El súbdito francés fue un expedicionario naturalista que en misión oficial de su país y aconsejado por Santiago Pérez Manosalva, presidente de Colombia en el período 1874- 1876, vino a recoger especies de flora y fauna a comienzos del último año de mandato de Pérez M.

Viejos apuntes sobre el pueblerino sentir musical:

Con base en las anotaciones dejadas por algunos visitantes que por la jurisdicción estuvieron en la segunda mitad del siglo XIX, se puede afirmar que en la pequeña aldea quizá la manifestación artística que  entre sus habitantes primero afloró fue la musical.

Los siguientes son algunos de los apuntes consignados por viajeros que dejan entender la presencia del folclor llanero en aquellos años en el caserío y su vecindario:

“Se principió por el galerón el más popular de los bailes llaneros, tocado, al son de tiple, bandolas i maracas, y cantado con versos compuestos por vates populares de estas inmensas llanuras” (2)

“El instrumento empleado para hacer el cantábil tiene forma de una guitarra pequeña y se llama bandolón, y la vihuela le sirve de acompañamiento. Uno de los cantadores modulaba la estrofa, bien del guarapo, bien del galerón, y el coro repetía la tonada acelerada el ritmo del acompañamiento” (3)

La sensibilización en torno a músicas religiosas y universales se dio en la localidad gracias a la presencia sacerdotal y de empíricos intérpretes locales de instrumentos de cuerdas, ello es posible deducirlo en el siguiente texto que describe la celebración de la Noche Buena del año 1883 en el templo convertido en recinto cultural:

“…Las mujeres acurrucadas en el suelo de tierra. Un armonio, en el que no era inconveniente interpretar hasta música bailable, elevaba con sus sones el ambiente de la fiesta. Hasta algunos tocadores de guitarra y tiple, muy buenos en su arte, hacían sonar en la iglesia tonadas populares para exaltación y gloria de la Noche Santa. 

Era en su conjunto una bella fiesta popular, llena de naturalidad y de cordial alegría, en la que todos participaban”  (4).

En los años 1900:

Con la llegada en 104 de la misión Montfortiana y en especial de algunos de sus sacerdotes europeos la vida artística y cultural de Villavicencio tomó encausados rumbos, esta presencia generó algo así como una época de oro en la comarca.

Así, la primera agrupación musical de enseñanza no formal fue la banda Santa Cecilia. De esta agrupación dijo Monseñor Bruls: 

“La fundó el padre Capdeville, con los empleados de la casa cural. Después la amplió el padre Mauricio; no porque él tuviera dotes musicales, pues no tenía ni voz ni oído, sino porque se daba cuenta de que la Banda servía para el desarrollo cultural de los muchachos y de la ciudad (5).

Este testimonio deja saber la visión y la energía que el gestor cultural de sotana y acento francés vino a imprimir en estos lares. El misionero se llamó Mauricio Diéres Monplaisir quien con su liderazgo trajo avance social a los parroquianos villavicenses. 

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Integrantes de la villavicense Banda Santa Cecilia con el monfortiano sacerdote francés Mauricio Diéres. En la actualidad la agrupación artística municipal conserva el nombre primigenio (Foto: FAFO).

De su cosecha están también las siguientes dos obras: periódico Eco de Oriente fundado en 1913, al comienzo un tanto artesanal en su duplicación. No fue el pionero pero si el primero en haberse producido totalmente en la localidad, antes hubo otros pero los imprimieron en Bogotá. 

El positivo impacto del proyecto comunicativo Eco de Oriente obligó pronto la llegada al pueblo de la primera máquina imprenta, 1916, mucho antes de que hubiera carretera con Bogotá. Sus ediciones trascendieron por años a través de tres etapas periodísticas. 

La llegada a Villavicencio del novedoso invento del cine, aproximadamente en 1913, ocurrió relativamente muy pronto desde el momento en que los hermanos Lumiere lo estrenaron en París en diciembre de 1895. 

De alguna manera el padre Mauricio logró traer de Europa un proyector y los parroquianos, acomodados en un teatro al que bautizó Verdún, vieron en un telón imágenes en  movimiento. Eran películas mudas y en blanco y negro. El nombre de la sala de cine al parecer corresponde al del lugar de nacimiento del religioso.  

Gracias al referido sacerdote francés la vida cultural villavicense en las tres primeras décadas del siglo XX transcurrió entre retretas de la banda Santa Cecilia, lecturas del Eco de Oriente y funciones cinematográficas en el teatro Verdún

Los años cuarenta y cincuenta:

Con motivo del centenario de la capital intendencial, en diciembre de 1942 ocurrieron actos cívicos, políticos y culturales. Bajo el samán del parque de Los Libertadores se eligió a Magola Burgos como reina de dicho aniversario y en su honor esa noche el poeta de Apiay Eduardo Carranza Fernández ofreció un poema. Quizá es de las pocas veces que el bardo villavicense leyó obra suya en su Patria Chica.  

Por su parte la actividad musical continuó con la Banda Santa Cecilia y el surgimiento de músicos empíricos que cumplieron la labor de amenizadores de fiestas y serenateros. 

En esta década fue famosa, quizá por ser única, la agrupación conformada por José Antonio Riveros Pardo, Mesías Bobadilla, Lisímaco Reina, Germán Gutiérrez, le “manco” Machado, Marco Tulio Torres, Rubén Baquero, ciego, y Varonio Rojas (6).

Ellos interpretaron valses, bambucos y joropos con guitarra, tiple, requinto, trompeta y clarinete. Los dos últimos citados eran compositores y constructores de requintos. De su trabajo musical dio fe la norteamericana Nancy Bell Bates en un libro que escribió en su país, ella por un tiempo vivió en Villavicencio. (7)

La construcción del moderno teatro Cóndor privilegió a los villavicenses pues además de la proyección de cine -de manera principal mejicano- por su escenario desfilaron artistas de talla nacional e internacional. Frecuentes fueron recitales literarios, conciertos y otros espectáculos artísticos.

Durante el trascurso de la segunda parte de los cincuenta emergió un grupo conformado por los hermanos Rey Roa que ejecutó música llanera. Con el correr del tiempo sobresalieron Luis Ariel cantante y arpista, y Gil Arialdo en la composición (8).   

Sin precisar el año, en el final de la mitad del siglo ya el pueblo contaba con una biblioteca municipal llamada Antonio Villavicencio.

Aquellos años sesenta:

El primer año de aquella década vio en el colectivo villavicense su sentir orgulloso y arraigo a la tierra metense. Esta emotividad la provocó la elevación a partir del 1 de julio del Meta a la categoría de departamento y de Villavicencio a capital departamental.

Dos emisoras tenía el poblado: Radio Villavicencio -1956- y La Voz del Llano que inició labores a la par de la ascensión del Meta a la categoría de departamento, es decir el 1 de julio de 1960.

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Parte de la composición urbana de Villavicencio en el año 1960 cuando dejó de ser capital intendencial y se convirtió en la capital del departamento del Meta (Foto: Guillermo Herrera V/FAFO). 

En lo pertinente a teatros en este período estaban: El Cóndor, Iris antes Real, Macal y Ariari. Siendo el pueblo tan pequeño y con cuatro recintos para le proyección de películas se deduce el excelente gusto de los villavicenses por el cine. 

La nueva vida política administrativa trajo consigo al poblado nuevas dinámicas culturales. Así, en 1962 la Asamblea departamental aprobó la creación de la Academia de Música que tuvo como director al Maestro Miguel Ángel Martín.

Ese centro cultural pronto aglutinó entre sus estudiantes a empleados y obreros que asistieron a las clases de solfeo, igual a aprender a tocar piano, violín, tiple, bandola, guitarra y requinto” (9).

Grato resultó para Monseñor Gregorio Garavito la apertura de esta academia artística, pues desde años atrás él venía formando voces corales en varias cohortes. Para entonces el maestro Pedro Ladino había alcanzado la dirección de la Banda departamental Santa Cecilia en la que cumplió su proceso de formación. 

Hasta los años setenta Villavicencio floreció en su vida artística y cultural tanto por iniciativas oficiales como ciudadanas. Ocurrió el primer asomo -en el colegio Caldas- a las artes escénicas con instrucción no formal a cargo de Manuel Giraldo Mantilla.

Del mismo modo se conformaron la Rondalla Llanera y el femenino grupo musical de joropo Las Cubeitas del palmar. También sucedió el nacimiento de las Danzas Folclóricas de Cofrem. 

En lo relacionado con los medios de comunicación impresos aparecieron el periódico Candil y la revista Trocha, nuevas estaciones de radio fueron fundadas.

Este período está marcado por el surgimiento de entre otros los siguientes proyectos de alto impacto local y nacional, sobre los que indudablemente se afianzó la dinámica que hoy se vive en la capital metense:

Academia folclórica departamental

Festival Nacional de la Canción Colombiana

Torneo Internacional del Joropo

Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán: Biblioteca pública y Escuela de Artes

Bastante posible es que en la cronología antes abordada en la capital del Meta ocurrieran más hechos asociados a la dimensión cultural, razón por la cual esta crónica es apenas una ligera aproximación. 

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Aunque su fundación corresponde a la década del ochenta incluyo en esta memoria a la Asociación de Artistas del Llano –Asall- que integró a pintores y escultores de esos tiempos. 

Citas:

1 Restrepo E. Emiliano: Una excursión al Territorio de San Martín, 1870. Editorial ABC, Bogotá, 1957, p. 41

2 Correría de Bogotá al Territorio de San Martín. Imprenta Gaitán, Bogotá 1875, p. 17

3 André Eduar: Geografía pintoresca de Colombia, Litografía Arco, 1980, p. 591

4 Rothlisberger, Ernest: El Dorado: capítulo 8: Los Llanos, Banco de la República, Bogotá, 1963, p. 250

5 Bruls Francisco José: Memorias de la Misión Montfortiana en los Llanos Orientales, 1904-1973. Villavicencio, p 51

6 Pabón Monroy Oscar A.: El joropo en Villavicencio: momentos y pioneros. Editorial Juan XXIII, 2009, p. 12, 13.

7 Ibid, p.13

8 Ibid, p.13
9 Godoy L. H.: Monografía de Villavicencio. Talleres Gráficos Labor, Bogotá, 1963, p.45

2 respuestas a “Villavicencio acercamiento a sus raíces artísticas y culturales”

  1. Sofia serrano dice:

    Magnifica reseña Oscar!! Sigue investigando para que no se pierda nuestra historia llanera.
    Mi hermana Roció Serrano, fue la primera reina nacional de la. Nación colombiana. Creo que en 1962. Yo estaba muy chiquita. Pero recuerdo ese hecho tan lindo e importante

  2. Sofia serrano dice:

    Corrijo. De la canción colombiana. Escribí Nación!! Perdón.

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