Rezanderos para las gusaneras del ganado

“En efecto se puso de cuclillas, tomó un poco de tierra y, pronunciado unas oraciones que yo no entendía, arrojaba tierra sobre el animal. A mí me vino un ataque de risa al verlo hacer esas muecas”

Los rezos contra las gusaneras de los ganados siguen vigentes (Foto: Óscar A Pabón )

Al folclor demosófico corresponden los añejos rezos de ganadería que por herencia han estado presentes en la vida cotidiana de las sociedades, de manera principal en las rurales. Por su importancia dentro del patrimonio cultural intangible de nuestros territorios es el tema de esta crónica elaborada a partir de referencias bibliográficas y oralidad.  

Fuentes escritas y orales:

Acerca de dicha tradición en territorios llaneros en la página 90 de su libro Por los caminos del Llano, tradiciones llaneras, 1998, dice su ya fallecido autor Pedro Nel Suárez G., más conocido como Galón: 

“El ganado se reza según los colores de la piel, se hace una cruz, puede ser a un día de distancia y a las ocho horas se van cayendo los gusanos y el animal se cura completamente”.

Sobre el mismo asunto me contó Parmenio Prieto G. que cuando frisaba los catorce años, inicios de la década del cincuenta, un empleado de su finca paterna quien era conocido rezandero de gusaneras del ganado, mordeduras de serpientes venenosas y picaduras de rayas, por petición suya le enseñó la oración para el ganado.

El portador se llamaba Leopoldo Abril quien le entregó un papel con el texto del rezo. Dice que con la descripción y ubicación de los semovientes en los potreros, estando él en el área urbana de Villavicencio mentalmente los rezó y pudo curarlos.  

En promedio a los tres días de rezados los vacunos quedaban libres de las larvas o nuches que los martirizaban. Recuerda que las garrapatas, los tábanos y las moscas fueron agentes que generaban las gusaneras en las reses.

Añade que durante aproximadamente dos años practicó el heredado oficio y que lo abandonó porque notó que los exigentes ejercicios de concentración que le demandaban los rituales, a su visión la estaban afectando. Hoy día ya olvidó la letra de la oración que siete décadas atrás le transfirió don Leopoldo Abril.

En busca de más información sobre el tema le pedí el favor a María Gámez “la veguera”, oriunda de Casanare y comentarista del llanero programa radial El Guachamarón, que me contara si allá en territorio sabanero en su entorno familiar las mujeres también ofician como rezanderas del ganado.

Me contó que no, que ese saber curativo es únicamente para los hombres quienes se lo heredan a sus varones hijos mayores, concluyó diciendo que el oficio es como machista.

Con el fin de conocer el concepto de profesionales de la Medicina Veterinaria y Zootecnia acerca de los rezos ganaderos, a un egresado y a un profesor de la Unillanos les hice la pregunta.

Francisco Pacho Sandoval R., dueño de finca ganadera en Paz de Ariporo, Casanare considera que:

“Es parte de nuestra cosmovisión curativa, funciona, es oficio cotidiano de vaqueros de hato. La fe mueve montañas.

La holística va más allá, la medicina tiende más a la prevención, pero hay biodinámicas que siguen un orden  lógico de todos organismos, los ciclos de vida de micro y macro organismos, ciclos astrales, ambiente, condición física de huésped, grado de infestación y demás.

Solo sé que funciona con el poder del rezador, el ciclo lunar, etc.”

A su vez Germán Martínez Correal, investigador de las patrimoniales razas vacunas Sanmartinera y Casanareña dice que:

“Todo eso relacionado con nuestra cultura ganadera es muy importante. Eso crea arraigo. La Medicina Veterinaria y esta medicina “compaginan”.

Marido y mujer: rezanderos villavicenses

De cerca o desde lejos los rezanderos pueden realizar su tradicional método curativo contra las gusaneras de las reses (Foto: Óscar A Pabón M)

El anterior contexto lo estimé conveniente para la siguiente cita que encontré en el libro En la puerta del llano, 1985, autoría del hermano Ramiro Pinzón M. Es la memoria histórica de la religiosa comunidad de La Salle en Villavicencio.

En las páginas 121 y 122 el hermano Ramiro comenta que iniciando el año 1940 como rector del colegio fue nombrado el religioso Ángelo José Builes C., de origen antioqueño, muy dado a compenetrarse con la cultura local. De ese interés y de rezanderos de ganado vecinos del céntrico predio del colegio lo siguiente narra el autor del libro:

No se contentaba el Hermano Ángelo José con aprender, practicándola, la ley del llano sino que hubiera deseado también saber practicar los métodos curativos de los llaneros. La siguiente descripción es un verdadero cuadro perteneciente al folclor llanero:

“Los llaneros cuidan muy bien sus animales, refiere, y los curan, no con operaciones y remedios veterinarios, sino con el rezo. Yo no creía en estos rezos.

Al pasar un día revista al ganado, noté que un novillo tenía una gusanera en los testículos. Fui a decirle a Gregorio que llevara creolina para curarlo. A la mañana siguiente fui con él, pero no llevó la creolina. Al hacerle notar que no llevaba el remedio me contestó que lo iba a rezar.

En efecto se puso de cuclillas, tomó un poco de tierra y, pronunciado unas oraciones que yo no entendía, arrojaba tierra sobre el animal. A mí me vino un ataque de risa al verlo hacer esas muecas, y él, con tono serio y medio bravo, me dijo: -Hermano, aunque usted se ría verá que el animal se cura.

Y así fue, porque volví a los tres días y ya los gusanos habían desaparecido. Días después acaeció lo mismo con otro animal. Volví a la casa de Gregorio para decirle, pero no estaba. Le dije a su señora lo del animal y me dijo que ella lo rezaba, que le diera las señas del novillo. Así lo hice. Ella lo rezó desde su casa y el animal quedó curado.

En la década del cuarenta en Villavicencio Gregorio y su mujer a vacunos les rezaron gusaneras (Foto: archivo particular del doctor Carlos Burgos Moyano)

La fe que tienen estos llaneros en sus rezos les hace estos milagros. Tienen rezos para las culebras, los alacranes, las avispas y otros animales dañinos. Le dije a Gregorio que me enseñara las oraciones y me dijo que por más plata que le diera no lo haría, pues de lo contrario perdería la virtud de curar. Esto no lo enseñan sino a los hijos o a las personas muy allegadas de la familia, cuando no tienen hijos”.     

A manera de colofón a esta crónica hay que decir que contrario a lo que contó María Gámez –la veguera- sobre el aparente machismo de esta tradición en su territorio, en los años cuarenta en el pueblo de Villavicencio la mujer igual era rezandera, se deduce de la referencia que el religioso lasallista hizo de la mujer de Gregorio.

Así mismo, que en medio del avance del desarrollo científico de la medicina humana y animal, para bien en las comunidades de nuestros territorios por herencia o transferencia de conocimiento siguen habiendo portadores de alternativos métodos tradicionales de curación, oficios que lejos de chocar con los saberes académicos se complementan.

5 respuestas a “Rezanderos para las gusaneras del ganado”

  1. Luis Carlos Manjarrés dice:

    A un Km del Obelisco, bajando para Gaitàn, se encuentra a la izquierda el cruce hacia Marayal y Sol del Llano. En ese cruce está el rancho del señor Josè Negro quien todos los años me reza la finca Cambras 1 para que las cuatro narices y las macabreles que abundan en esos parajes, no maten el ganado de dicha finca. Sin mentirles, les cuento que la efectividad del rezo es del 100% ya que en los últimos cinco años no volví a tener muertes por culebras

  2. Miguel Millan dice:

    Mi estimado sr Pabón:
    Para entender estás y muchas otras tradiciones del llano, hay que ir mucho más atrás de una tradición y saber de dónde viene esa cultura que hoy conocemos como llanera…Yo que nací en Pisba, piedemonte llanero Casanareño…un pueblo de ancestros Achagua; nací en medio de estas prácticas: allí por la marginalidad no había matasanos ni médico pal ganao..como decía mi tocayo Miguel Ángel Martin, en Arauca…Luego de darle la vuelta al llano de Colombia y Venezuela por sus sábanas adentro…encontré, primero que llanero que se considere llanero tiene sus ancestros en un hombre o mujer Achagua, Saliva, Piapocp, o Guajibo como mencionaron desde siempre a los indígenas del llano.segundo Que el conocimiento: rezos ensalmos y muchas otras tradiciones que hoy aún se conservan las aprendió el hombre criollo de su abuelo o abuela Achagua, Saliva o Guajibo…el mismo amor por el nomadismo del ir y venir por las sábanas de acaballo vienen del indio que iba y venía por Caribabare, Tocaría y Cravo andando y desandando sabanas.Tecero interesante que hoy todos los colonizadores del llano y sus sábanas se consideren llaneros sin importar si son santandereanos boyacenses, paisas, tolimenses etc, pero que lean la historia para entender el llano y su magestad la sabana sus encantos y la magia y la marramuncia cómo dicen en mi pueblo y en las sábanas del Apure…

  3. Sofía Serrano dice:

    Exactamente lo Mismo me paso a mi. Desde hace unos 8 años, mi encargado me recomienda rezar la finca para las culebras. Y es efectivo! Yo no creí al principio y lo hacía solo para darle gusto. Pero ahora, todos los años soy la primera en recordar para que mi encargado vaya por el señor a rezar la finca. Y allá hay mucha cuatro narices porque tengo un cultivo de palama y ahí se dan como maleza. Sin embargo, no volví a tener muertes del ganada por picadura de culebra.

  4. Eduardo Rozo dice:

    Como siempre buena narración

  5. Antonio Galán Gómez dice:

    Apasionante tema con interesantes comentarios, son la mejor forma de mostrarle al foráneo una de las tantas razones del amor por nuestra región.
    Cómo muchos…No soy de aceptar la creencia en éstos temas. Pero, cómo muchos…he podido ver historias (sin explicación) en cuanto al rezo de la gusanera y las culebras (las que no hablan).

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