“Gratas emociones sentimos al abandonar nuestras embarcaciones las aguas del Orinoco y empezar a surcar las del Vichada”

Imagen del religioso Calazans archivo de la Catedral Metropolitana de Villavicencio.
En territorios de Meta, Guaviare y Vichada continúa siendo desconocida la existencia de una minuciosa bitácora de viaje fluvial realizado por un sacerdote en los finales de 1889.
Al buscar sus datos en internet encuentro los siguientes:
“Nacido en Gámbita, Santander, el 27 de agosto de 1840, Fr. José de Calasanz Vela Garavito, O.P. se destacó como un misionero dominico y líder en los Llanos Orientales de Colombia. Su labor en la educación y la catequización de comunidades indígenas marcó un hito en la historia religiosa y social de la región.”
“Durante su destierro, no solo enfrentó las adversidades de su situación, sino que también aprovechó este tiempo para profundizar en sus estudios. Continuó su formación académica en filosofía y teología, lo que lo preparó para su futura labor en la región de los Llanos Orientales”.
“Señor
Ministro de Hacienda de la República
Señoría:
Con fecha 23 de diciembre de 1887 celebré con ese despacho el contrato que corre impreso en el Diario Oficial número 7261con fecha 24 de los mismos mes y año, y en virtud del cual me comprometí a hacer una visita catequística a las tribus indígenas que habitan los desiertos bañados por las aguas de los ríos Ariari, Guaviare, Maquiriva, Teviare, Vichada, Muco y Meta, así como a presentar a su S.S. una memoria narrativa de mi viaje. Al tenor del artículo 2º del contrato” p. 23.
Salió de Villavicencio, fue a San Martín y luego se embarcó aguas abajo por el río Ariari hasta su encuentro con las del Guayabero punto a partir del cual la unión los dos caudales forman el Guaviare.
Tan kilométrico recorrido fluvial lo llevó hasta el Orinoco y luego remontó las aguas del Vichada. Aclaro que este sitio no fue el punto final de su expedición fluvial y terrestre.
A continuación cito apartes de sus relatos desde cuando se embarcó en el Ariari dando inicio a la inédita expedición:
“El 4 de marzo de 1889 todo estaba listo para la marcha: cinco bogas tripulaban La Misionera, dos la canoa grande, dos, cada una de las pequeñas. Llevaba también dos indios mituas acompañándome como práctivos para llegar a sus rancherías. Partimos a las 2 pm.”
El día 18 del mismo mes apuntó: “La fertilidad de las vegas del Ariari causa asombro: el plátano, la yuca y la caña de azúcar, que constituyen las plantaciones de los indígenas, llaman noblemente la tención por el desarrollo, poco común que tienen. Cortamos un racimo que alcanzó al enorme número de 140 plátanos.” P 42
“El 23 a las 8 am conseguimos llegar a las anheladas bocas del Ariari” p 43
“Después de detenernos en la confluencia del Guayabero con el Ariari durante los días 23 y 24 de marzo obsequiando a los indios que habitaban las riberas del último que habían acudido a aquel lugar por invitación nuestra; lavando la ropa y aseando las embarcaciones para seguir en adelante un viaje continuado, emprendimos la marcha el 25 a la 1 pm.” p 56

El 1 de mayo “A las 3 pm llegamos a la confluencia del Guaviare con el Inírida” p 83
Sobre la desembocadura del Guaviare en el Orinoco y encuentro con las aguas del Vichada el padre Calazans escribió:
“…Debajo de las bocas a unos cinco kilómetros se hallan las el raudal de Matavine; a una distancia de éste, poco menor que el anterior, el cerro Monos a la izquierda y las bocas del caño Zama, también de aguas oscuras, y a la distancia de unos treinta y cinco kilómetros del último lugar, la boca del río Vichada, a la que llegamos el 14 de julio a las 7 am después de haber bajado el Orinoco durante la noche” p 116.
“Gratas emociones sentimos al abandonar nuestras embarcaciones las aguas del Orinoco y empezar a surcar las del Vichada” “Emprendimos ya el viaje de subida mucho más penoso que el de bajada.”.
“En este primer día de navegación en el Vichada (14 de julio) p 116
“El 22 llegamos al lugar llamado Santa Rita, donde la Compañía francesa tiene establecido un hato en las sabanas de la ribera del norte del Vichada”. P 121
“El 28 adelantamos hasta la población de Múriba” p 123
“El 26 de agosto visitamos el pueblo de Cumaribo” p 135
“Del 6 al 7 de septiembre recorrimos la distancia comprendida entre Ibitobá y la confluencia del Muco y el Vichada” p 137
“El día 7 de septiembre dejamos las aguas del Vichada para entrar a navegar las del Muco.” P 143
“El 25 terminó nuestra navegación en el Muco: en siete horas recorrimos el trayecto de Raudalito a la boca del Caracarato y a las 3 pm entramos a las aguas de este caño” p 146
“…Nuestras embarcaciones atracaron en el Puerto de San Pedro de Arimena, el día 27 de septiembre a la 1 pm” p 149
“El 21 de octubre salimos de San Pedro de Arimena y empezamos a remontar el Meta” p 155
“”El día 4 de noviembre llegamos al pueblo de Cabuyaro” “En Cabuyaro resolvimos seguir por tierra a Villavicencio” p 158
En los intermedios de la anterior cronología está contenida invaluable información descriptiva ambiental, cultural, social y económica de cada uno de los territorios por los cuales el sacerdote en ocho meses cubrió el recorrido mayoritariamente por rutas fluviales..
Fray José de Calazans Vela en Villavicencio en julio de 1890 firmó su informe de la expedición.
Luego de haber cumplido ante el Ministerio de Hacienda el compromiso para hacer “una visita catequística a las tribus indígenas que habitan los desiertos bañados por las aguas de los ríos Ariari, Guaviare, Maquiriva, Teviare, Vichada, Muco y Meta, así como a presentar a su S.S. una memoria narrativa de mi viaje”, al parecer el religioso ofició como párroco de Villavicencio.

Reseña sobre el sacerdote en la revista Trocha edición diciembre 1990. Placa en la Catedral Metropolitana de Villavicencio.
Su labor misionera por territorios del entonces llamado Territorio de San Martín, hoy departamento del Meta, lo llevó a realizar visita evangelizadora al distante poblado de Uribe.
En el recorrido a lomo de mula por el camino de herradura sufrió una caída. Los severos impactos de dicho accidente le derivaron su muerte en1895.

Fr. José Calazans Vela. Foto tomada de la Revista Trocha diciembre de 1990, p 29 .
Nota: El reconocido sociólogo y periodista Alfredo Molano B. bajo otras condiciones recorrió la misma ruta del padre Calazans, travesía de la cual hizo su crónica.
La información cronológica soporte de esta memoria la tomé del libro Dos viajes por la Orinoquia colombiana 1889 – 1988 fray José de Calazans Vela o.p. y Alfredo Molano B. Ediciones Fondo Cultural Cafetero, Bogotá, 1988
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