San Pascual Bailón con joropo

“En los comienzos de la década del ochenta una muchacha de San Luis de Palenque me contó que estando en su fundo cierto día se le extravió una res, a la que buscó por todos los lugares sin hallarla. Tal situación la hizo invocar a San Pascual, ofreciéndole un zapateo si el vacuno aparecía”.

Desde sus altares cada año la imagen del santo patrono ha presidido los festejos que en su honor le ofrecen devotos villavicenses (Fotos de Óscar A Pabón M). 

Algunos datos de San Pascual Bailón:

En la española región campesina de Torre Hermosa, límite entre Castilla y Aragón, por vez primera vio luz en el día de la Pascua del Pentecostés, por ello lo bautizaron con el nombre de Pascual. En su infancia, adolescencia y parte de su juventud fue pastor de ovejas. 

Frisando los 24 años se hizo hermano de la orden franciscana. Su consagrada entrega a la comunión hizo que la Santa Sede lo proclamara, en 1690, patrono de los Congresos Eucarísticos y de las Cofradías del Santísimo Sacramento. Su muerte aconteció el 17 de mayo de 1592, paradójicamente también en la fiesta de la Pascua de Pentecostés. (1) 

San Pascual en regiones de Boyacá:

En mi búsqueda del rastro de San Pascual Bailón en el Llano, por tradición oral en 1986 supe que en sectores de Boyacá, concretamente en Sogamoso, en la década de 1930 se celebraban fiestas de ofrenda como agradecimiento por su santa acción para que en las sementeras hubiera abundantes cosechas.  

La festividad mezclaba lo divino y lo humano, pues al santo se le hacía su altar acompañado de niñas vestidas de ángeles. Los oferentes invitaban al vecindario de la vereda y luego de algunas oraciones procedían a iniciar la fiesta al son de ritmos propios de la tierra andina, interpretados por agrupaciones de la región.

Abundante bebida (guarapo, chicha y cerveza) y comida brindaban los anfitriones durante los días que duraba el pago de la promesa. (2)

La siguiente detallada descripción nos acerca a cómo Jorge E. Chaparro celebró en 2001 un San Pascual, en su casa de la zona rural de Aquitania, Boyacá:

“Tan pronto llegó el sacerdote, hombres, mujeres y niños abrigados con ruana y sombrero ingresaron a empujones a un pequeño cuarto de la casa, donde encontraron un colorido altar con el cuadro de San Pascual, rodeado de papel brillante, cirios, velas y luces.

La fiesta en esta casa surgió cuando cinco años atrás Jorge le ofreció a San Pascual Bailón una manda (fiesta) por el resto de sus días si lo curaba de una extraña enfermedad que le impedía mover las piernas. Me mejoré sin ir al médico ni tomar remedios porque el santico me hizo el milagro. 

Desde entonces este campesino no le ha fallado a San Pascual Bailón y cada año con aportes de sus familiares y vecinos realiza la particular celebración que implica baile, comida y bebida. En las veredas de Aquitania, Tota y Sogamoso esta fiesta es tradicional pues además de la salud, el santo protege los animales, las cosechas y trae la lluvia.

..La manda del sábado comenzó con la misa, la bendición del altar y un rosario a San Pascual, que era la culminación de nueve noches de rezó iniciadas el 26 de diciembre. El padre insistió a los devotos para que no se confundieran, no abusaran del licor y que lo importante no era rezar, sino amar a Dios.

La manda siguió con el baile de los ángeles, dos niños (la tradición dice que deben ser menores de diez años porque aun no son pecadores) quienes inauguran el baile haciendo la venia al Santo al inicio y al final del baile, ya lo largo de este dan tres pasos que luego todos practicaron: baile en el puesto, para adelante y para atrás y un cruce entre parejas. 

Sogamoseño altar de San Pascual Bailón (foto cortesía de Nubia E. Roa Monroy)

Por ningún motivo se debe dar la espalda al Santo. Los bailarines no se miran, no hablan, aplauden o sonríen, sólo se concentran para pedirle favores a San Pascual. Los dos grupos de músicos, quienes ofrecieron las horas de música al santo, se ubicaron a cada lado del altar y turnaron el toque de cada pieza. 

Durante la fiesta no se puede cantar, solamente interpretan melodías de merengues campesinos, carranga y pasajes. Cuando los ángeles terminaron de bailar el ángel invitó a danzar a doña Hermelina, dueña de la manda y la niña vestida de ángel, a Eiber. 

Luego un coordinador de baile organizó a las parejas que desde ese momento bailaron sin descanso hasta las 6 de la tarde del domingo 6 de enero. El baile sólo se interrumpió dos veces: a las doce de la noche y a las seis de la mañana para rezar el rosario y comer.

San Pascual me hizo retornar tres reses que se me habían perdido. Una llegó a la finca del páramo de Irba con un pedazo de lazo y cuando esta apareció fuimos a buscar las otras y estaban en la vereda de Mómbita, comentó una devota mientras se alistaba para bailar. 

A mí me curó una res que estaba casi moribunda y hoy veo que se está levantando, agregó Gabriel Moreno, de 64 años. La fiesta se acabó a las 6 de la tarde del domingo 6, hora en que terminó la bebida y la comida para los invitados.”(3)

La llegada del santo y el sincretismo de su celebración:

El mismo texto plantea hipótesis sobre la llegada de San Pascual y del porqué de la pagana celebración.

“….Esta fiesta introducida por los padres franciscanos en el siglo XVI se realiza en las veredas de Toquilla, Irba, Maravilla, Tobal y los sectores de La Cumbre y El Divino Niño, de Aquitania, en algunas veredas de Sogamoso y Tota donde según Ocampo López, se celebra el 16 y 17 de mayo e incluye bailes con juegos y sainetes de animales. 

…Se recuerda al dios chibcha Memcataca quien según las traiciones acompañaba a los indígenas en sus bailes y era signo de que estaba presente cuando el viento soplaba las llamas de la fogata”. (4).

En la doctrinera parroquia de Tópaga, Boyacá, San Pascual ocupa un espacio para el encuentro espiritual con sus creyentes (Fotos: Óscar A Pabón M)

Dos hechos más me llevan a afirmar que esa zona boyacense fue centro expansivo de la tradición del San Pascual Bailón hacia los Llanos. Uno es porque solo en Morcá, pueblo vecino de Sogamoso, me ha sido posible conseguir vitelas del santo; el otro es que la imagen de San Pascual Bailón ocupa un nicho dentro de la iglesia de Tópaga, colonial parroquia.

El descenso de San Pascual Bailón a los Llanos:

La historia de la colonización casanareña cuenta de la dinámica sociológica que desde la tierra boyacense se dio. De las frías regiones fronterizas que ese departamento tiene con Casanare, decenas de ciudadanos bajaron a fundarse en aquellas planicies que por muchos años comprendieron las tierras de Arauca, en las que adaptaron su carga cultural andina y aprendieron las formas de vida de esa zona de trópico.  

Una evidencia del descenso de la tradición de San Pascual a los Llanos la cita el padre Ricardo Sabio, quien en las primeras décadas de mil novecientos bajó por el camino real que desde Boyacá conducía a la provincia casanareña. Cuando el misionero transitó la cuenca alta del río Pauto por allí escuchó hablar de esa tradición. (5)

Entre los elementos culturales que los boyacenses llevaron a la distante llanura estuvo la devoción por San Pascual Bailón cuyo ritual ajustaron a dicho medio geográfico. De ahí que las peticiones o mandas al patrono las hicieron, de manera principal, por la abundancia en el hato ganadero y por encontrar algún semoviente extraviado.

Otra modificación ocurrió en la estructura de la fiesta de pago de la promesa. La música, el canto y el baile tomaron al joropo en sus diferentes disciplinas. Así mismo, desde entonces se atiende a los invitados con aguardiente, carne asada o frita y hayacas.

La parafernalia también se alteró. El sencillo altar se engalana con flores del entorno y no se visten ángeles. Los anfitriones siguen abriendo la fiesta, ofrecen alguna oración y la concurrencia entona bambas y ejecuta zapateos y escobillados.

Es muy fuerte el vínculo que las fiestas vernáculas tienen en la profunda religiosidad de la sociedad llanera. A través de la copla se expresan las mandas o peticiones, ejemplo es la siguiente:

“San Pascual Bailón

San Pascual Bailón

Si me reparas

Lo que te pido

Te bailo un son” (6)

En los comienzos de la década del ochenta una muchacha de San Luis de Palenque me contó que estando en su fundo cierto día se le extravió una res, a la que buscó por todos los lugares sin hallarla. Tal situación la hizo invocar a San Pascual, ofreciéndole un zapateo si el vacuno aparecía. 

Grande fue su sorpresa cuando muy pronto el semoviente apareció en un potrero en donde lo había buscado. De inmediato le agradeció el favor al santo patrono y allí mismo zapateó conforme se lo había prometido. (7)          

El San Pascual Bailón en Villavicencio:

Sin ser territorio llanero la capital metense ha dado muestras de acoger expresiones de raigambres sabaneras. Muestra de lo anterior son los grandes eventos del ancestral folclor de la llanura colombo venezolana, que en su suelo se suceden.  

Quizá la primera fiesta con joropo y en homenaje a San Pascual Bailón cumplida en Villavicencio la organizó en su casa la antropóloga María Eugenia Romero M., esto debió haber ocurrido al finalizar la década del setenta.

Luego, en la segunda parte del decenio de 1980, como pago por haber recibido apoyo para un proyecto de memoria fotográfica los integrantes de la Fundación Archivo Fotográfico de la Orinoquia, FAFO, con la asesoría de amigos casanareños y araucanos ofrendaron a San Pascual en la casa de la antropóloga Nancy Espinel R. 

Esa fiesta se hizo costumbre y por veinte años en la noche de cada 17 de mayo, fecha que el santoral católico le dedica a San Pascual Bailón, el grupo de amigos departe en medio de músicas, canto y baile de joropo en el salón presidido por el altar con la estampa del santo, imagen adquirida en el boyacense pueblo de Morcá 

Los asistentes deben lucir prendas tradicionales, mínimo alpargatas. Se contrata conjunto porque la fiesta es con música a lo vivo y grabada. Se degustan hayacas o carnes de res y de marrano, asadas y fritas. Cada quien lleva el trago que va a tomar y a compartir, las botellas de licor se colocan junto a la imagen del santo. 

Refundido en tiempos pretéritos está el momento en que se puso a San Pascual Bailón, patrono de las obras Eucarísticas, a presidir fiestas en las que el joropo es el medio terrenal para pagarle los favores recibidos. 

A nivel de festival Villavicencio también es sede de un evento que nació en 1991 por iniciativa de las profesoras Ana Rita Gómez y Luz Marina Gutiérrez, quienes contaron con el apoyo de Luis Quinitiva y Gladys Mendoza, prestigiosos folcloristas llaneros. 

Desde 1994 el colegio Juan Pablo II tomó la organización del ya reconocido Festival Folclórico San Pascual Bailón, que convoca a intérpretes estudiantiles del joropo, en sus diversas modalidades, en representación de planteles colombianos y venezolanos.(8)

Tanto las celebraciones que en las campesinas sabanas casanareñas y araucanas se continúan haciendo en homenaje a San Pascual Bailón, como los eventos urbanos que en su nombre se suceden en Villavicencio y en otros centros poblados de la región, coadyuvan para que esa pagana tradición cultural llanera permanezca viva. 

La anterior crónica apareció publicada en la “La huella del Torneo”, revista impresa del Instituto de Cultura del Meta de julio de 2010, p 12, 13,14 y 15. Para esta publicación no le hice modificaciones al texto original.

Fuentes consultadas:

(1): www.aciprensa.com

(2): Monroy T. Rita, entrevista oral, 1986 

(3): eltiempo.com: Le danzaron a San Pascual Bailón, Olga Cecilia Guerrero Rodríguez

(4): Ibid (5): Sabio, Ricardo: Corridos y coplas de los Llanos Orientales, Editorial Salesiana, Cali, 1963, p.103 

(6): Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, Geografía Humana de Colombia, Tomo III volumen 1: región Orinoquia. Bogotá, 1993, p 97.

(7): Pabón M. Oscar Alfonso: El San Pascual Bailón en el Llano, en revista Trocha No.129, mayo 1986, p.24

(8): Página web del colegio Juan Pablo II

Una respuesta a “San Pascual Bailón con joropo”

  1. Ana Margarita Rodríguez Devia dice:

    Indiscutibles fueron los aportes religiosos a nuestra cultura llanera. Es increíble que no contemos con el rescate de algunas tradiciones que sean exaltadas desde las instancias oficiales encargadas de velar por las tradiciones, costumbres e investigaciones de las mismas. Gracias Óscar por traernos relatos tan importantes, dignos son de ser publicados, como siempre lo he dicho.

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