“En la historia de la formulación de planes de desarrollo para el territorio metense el “Informe sobre un estudio económico del departamento del Meta” marca el derrotero. La investigación encomendada por Ernesto Jara Castro, primer gobernador, la dirigió el notable economista canadiense Lauchlin Currie, asesor de los gobiernos norteamericano y colombiano.”

El comienzo del siglo XX en el territorio metense, al igual que en el resto del país, tuvo como telón de fondo el funesto panorama de la guerra de los Mil Días que llegó a su fin en 1902, provocó el derrumbe del tímido desarrollo económico hasta entonces alcanzado en el territorio.
A continuación de manera cronológica y por temas se señalan relevantes acontecimientos relacionados con la economía metense, ocurridos hasta el inicio de la década del sesenta.
En el tercer quinquenio del siglo ocurrió el acuerdo para introducir el servicio de energía eléctrica al caserío de Villavicencio. De este asunto ya se venía hablando desde tres años antes.
Así, en 1915 el concejo municipal suscribió un contrato con los señores Francisco Arango (1) y Jorge Ricardo Vejarano para la instalación de una planta eléctrica que suministró energía de 70 voltios (2). Esto permite deducir que en sus inicios dicho servicio fue privatizado.
Por asuntos de orden técnico resultó precario el suministro de energía al poblado. La situación mejoró en la década del veinte con la llegada del ciudadano sueco Helge Gustavo Svenson quien tuvo a su cargo la modernización del servicio, mediante la instalación de una planta de 500 kw, equipo que se montó en la quebrada Corrales sobre el camino a Bogotá (3).
Dicha infraestructura prestó servicio público y domiciliario hasta que en los años setenta la Empresa de Energía Eléctrica de Cundinamarca asumió el suministro de “luz de la nueva”, popular nombre que tomó en Villavicencio. Esta entidad inició la interconexión a otros municipios.
La condición del territorio del Meta de ser despensa alimentaria se detecta en el interés por mejorar su economía agropecuaria. Aquí algunas gestiones internas y externas sobre el sector.
En la sesión del Congreso del 20 de noviembre de 1916 “Se abrió el segundo debate del proyecto de Ley por la cual se establece una sección del Instituto Nacional de Agricultura y Veterinaria en la Intendencia Nacional del Meta” (4).
En los inicios de 1930 un intendente del Meta hizo el siguiente dictamen de la jurisdicción a su cargo:
“…Durante los últimos cinco años la industria pecuaria se ha desarrollado de manera sorprendente. El cultivo de pastos yaraguá, gordura ha dado enorme crecimiento a esta industria, y está llamada a producir una verdadera revolución comercial, y a contribuir eficazmente a la redención del país.
Para ello solo falta que nuestros legisladores con una exacta comprensión de lo que ella representa para Colombia, expidan leyes de protección a la industria pecuaria, suficientes para estimular la emigración de capitales que quieran ir a vincularse a ella.” (5)
A partir de la segunda mitad de 1946 se consolida una novedosa idea de tipo industrial de inversión mixta para el renglón ganadero. Con el apoyo del gobierno nacional se oficializa la construcción de un frigorífico para Villavicencio que tuvo a prestantes ganaderos de la región como socios y a ciudadanos suecos como asesores técnicos.
El seguimiento a esa noticia así lo registró el periódico El Tiempo en algunas de sus ediciones:
“Parking –house será construido en Villavicencio próximamente. Varios millones de pesos costarán el matadero y frigorífico moderno de la capital del Meta. El aporte del Instituto de Fomento Industrial.
En el curso del mes de noviembre quedará constituida la sociedad anónima con capital de quinientos mil pesos para construir el Parking –house de Villavicencio.
….En la noche de ayer el representante del Instituto convocó para una reunión que tuvo lugar en los salones del Club Meta, en Villavicencio, y a ella concurrieron el Intendente Nacional del Meta, los gerentes de los bancos en Villavicencio y un grupo de ganaderos, quienes entusiasmados con el proyecto suscribieron gran parte del capital…” (6)
“En el Senado de la República se aprobó en comisión el proyecto de Ley por el cual se autoriza a la nación a invertir en el frigorífico de Villavicencio la suma de $300.000.oo. Este aporte en acciones, en corto tiempo retribuirá generosamente al Estado.
….El aprovechamiento de desperdicios en industrias que nosotros desconocemos serán fuentes de nuevas riquezas. Sobre este particular, los técnicos suecos nos dejaron pautas, que es indispensable aprovechar, para el beneficio de estos sobrantes.
….Adelante, es lo que pido, a los forjadores de esta empresa de redención, no de la región llanera y de sus hombres de trabajo, sino de la economía que se beneficia con esta obra de innegable magnitud”. (7)
“Por el Meta llegan a Villavicencio elementos para el frigorífico” (8)
A la postre este proyecto tecnológico, de economía mixta, se frustró.
Las abiertas campañas para atraer colonización a sectores baldíos metenses se dieron también en los comienzos de la tercera década, el siguiente es un ejemplo de ello:
“Desde las cimas de Sumapaz y limitado por este mismo páramo y los nacimientos y curso de las aguas de los ríos Guape y Ariare hasta su confluencia a inmediaciones de la población de San Martín, existe un globo de tierras baldías, en donde apenas hoy hay un habitante; su extensión aproximada no será menor de ciento cincuenta mil a doscientas mil hectáreas: la mitad de esta tierra es montañosa, el resto plana, teniendo ésta en su centro una sabana para el sostenimiento de unas seiscientas reses; toda la otra parte del globo está cubierta de bosque, su vegetación demuestra la feracidad del terreno, se goza allí de todos los climas desde el frio de Sumapaz hasta encontrar en la parte plana temperatura de 27 grados.” (9)
El cuadro consolidado de las solicitudes de adjudicaciones de baldíos en la Intendencia del Meta, años 1930-1950, lo hizo el historiador Miguel García Bustamante, allí se aprecia que San Martín, Cumaral y Puerto López eran las regiones apetecidas.
Dentro de la larga lista de personas solicitantes está el nombre de Antonio Dishington, de origen noruego (10), quien fue dueño del predio Candilejas en la serranía sanmartinera, en la ruta al Guaviare.
En aquellos lejanos parajes en años anteriores al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el ciudadano europeo consolidó una desarrollada empresa agropecuaria en la que brindó trabajo a la gente de la región. La expansión comercial de Dishington estuvo también presente en San Martín y Villavicencio, lugares en los que estableció molinos arroceros (11).
Cuando Alfonso López Pumarejo por primera vez fue presidente de la República (1936), en su despacho y sobre un mapa de Colombia así le dijo a un contertulio:
“¿Usted ha caído en cuenta de que mucho más de la mitad de la República de Colombia –los Llanos Orientales- no ha sido incorporada a la economía nacional? ¿Se ha puesto a pensar lo que significa que esta dilatada región, que comienza en las vertientes de la Cordillera Oriental y termina en la frontera con Venezuela, esté abandonada, inculta y separada del resto del país?
A mí nadie me mete en la cabeza –proseguía mostrando en el mapa los Llanos Orientales- que esto no sirve para nada. Para algo tiene que servir. Lo que pasa es que los colombianos no hemos sido capaces de averiguar cuál es el modo de aprovechar toda esta inmensa extensión.
Pero ahora que disponemos de aviones, de antibióticos, de tratamientos preventivos y curativos contra la malaria y la uncinariasis, vamos a tener que lograr que estas llanuras ilímites se incorporen a Colombia, no de una manera puramente formal, a través de los colores de un mapa, sino de una manera efectiva mediante la producción en grande escala de carne, de arroz, de plátano, de café, de algodón, de yuca, ect.” (12)
Años después compró tierras en la región de Puerto López, su finca se llamó Potosí y la amplió adquiriendo la propiedad Nirvana para establecer ganadería. López Pumarejo tuvo que ver con la organización urbanística de Puerto Banderas, caserío que en su honor tomó el nombre de Puerto López.
Momento estelar dentro de la conectividad de la región ocurrió en 1936 con la apertura de la carretera que comunicó a Villavicencio con Bogotá, el 21 de enero de ese año por la vía arribó a la capital intendencial el primer automotor.
Para el año 1942 la red vial del Meta se componía de la siguiente manera (13)
| Tramo | Distancia en km |
| Carreteras: | |
| Villavicencio y Bogotá | 122 |
| Villavicencio y Puerto López | 85 |
| Villavicencio y Guayuriba (puente) | 21 |
| Villavicencio y Restrepo | 14 |
| Villavicencio y Cumaral | 23 |
| Caminos de herradura de Villavicencio a: | |
| San Martín | 83 |
| Uribe | 120 |
| El Calvario | 76 |
| San Juanito (por El Calvario) | 112 |
Durante el año 1943 llegó una empresa multinacional cuya finalidad era la extracción de caucho en un amplio territorio de la Orinoquia incomunicado por vías terrestres. Para facilitar su objetivo tuvo que asumir la apertura de carreteables.
“La Rubber Reserve piensa dar al servicio para diciembre el sector de la carretera entre esta ciudad (Villavicencio) y Acacías y posiblemente para marzo el sector entre Acacías y San Martín”. (14)

En los inicios de la década del cincuenta se tabularon estadísticas de los renglones agropecuarios de mayor salida por la vía a la capital de la República. Éstas son las cifras:
Exportaciones de la Intendencia del Meta para Bogotá, año 1950 (15)
| Producto | Cantidad |
| Plátano | 561.000 bultos |
| Yuca | 300.000 bultos |
| Arroz | 500.000 bultos |
| Maíz | 166.500 bultos |
| Tamo de arroz | 165.000 bultos |
| Café | 2.800 bultos |
| Varios | 8.000. bultos |
| Maderas | 120.000 piezas |
| Pieles | 178.000 unidades |
| Ganado vacuno | 40.000 cabezas |
| Ganado porcino | 10.000 cabezas |
Cuando estrenó su título de departamento, el 1 de julio de 1960, el Meta seguía teniendo a la ganadería como renglón económico fuerte, seguido del comercio.
Para entonces, quizá las dos únicas empresas industriales que por sus niveles de producción se destacaron en Villavicencio fueron la cervecera fábrica de Bavaria y la Industria Licorera del Meta de la sociedad Torres & Cia. Ltda.
De la segunda firma hay que decir que en 1955 suscribió un contrato con la Intendencia Nacional del Meta para producir aguardientes Llanero y Ariari. La excelente calidad de los licores procesados en la factoría local hizo que en 1961 la demanda llevara a la producción mensual de 6.000 botellas.
Su distribución porcentual fue así: el 85% de la producción cubrió las necesidades de la región y el 15% restante se despachó a Cundinamarca, Caldas y Santander.
Otros ejercicios empresariales en la capital metense fueron la molinería de arroz y maíz, las tostadoras empacadoras de café, la fábrica de Gaseosas Llaneras, así como las fábricas de muebles y de instrumentos musicales (16).
En la historia de la formulación de planes de desarrollo para el territorio metense, el “Informe sobre un estudio económico del departamento del Meta” marca el derrotero. La investigación encomendada por Ernesto Jara Castro, primer gobernador, la dirigió el notable economista canadiense Lauchlin Currie, asesor de los gobiernos norteamericano y colombiano.
La etapa inicial del documento quedó terminada en noviembre de 1960, luego tuvo otra fase específica sobre las posibilidades de energía e irrigación en el río Negro (Guayuriba).
Con el fin de solucionar la debilidad energética de la región, estimó conveniente la construcción de un embalse “mediante una presa a la entrada de la angostura del río Negro, inmediatamente debajo de la desembocadura del río Manzanares, y la posible ventaja económica de utilizar parte o la totalidad del agua allí almacenada en la generación de energía eléctrica.”(17)
En el prólogo para la publicación de 1963 dijo Currie “..Creo que el Meta tiene una posición competitiva favorable para la agricultura de tipo comercial, la cual ganará indudablemente al hacer que sus minifundistas y trabajadores de los pequeños pueblos adopten dicha agricultura o les sean ofrecidos alternativos urbanos mejor remunerados”(18).
En la época cuando se hizo esa investigación socio económica, el territorio metense disponía de 250 kilómetros de carreteras nacionales y 538 kilómetros de carreteras departamentales (19).
Dentro de las recomendaciones el documento se refiere a la Colonización del Ariari, proyecto gubernamental de hondo impacto socio político por entonces en desarrollo (20).
El “Informe sobre un estudio económico del departamento del Meta” fue la primera carta de navegación para planear la organización integral del departamento desde el mismo año de haber sido elevado a esa categoría político administrativa.
Cabe reiterar que Lauchlin Currier, su director, en los años sesenta y setenta jugó papel importante dentro de las políticas económicas colombianas.
1 García B. Miguel: Un pueblo de frontera: Villavicencio 1840-1940, Cartographics S.A. Bogotá, 1997, p.157
2 Lo que nos contó el abuelito, Imprenta San José, Villavicencio 1942, p.94
3 Casa Editorial El Tiempo: Hechos y personajes del Llano, Bogotá, 2004. P.73
4 Corpes Orinoquia: La Orinoquia a través de El Tiempo, parte I: 1911-1959. Quebecor- Impreandes, Bogotá, 1998, p.30
5 Gaviria Alejandro: La riqueza y el futuro de la Intendencia del Meta. El Tiempo 21 de enero de 1930, p. 4
6 El Tiempo, octubre 12 de 1946, p. 16
7 Mora Dávila, Nicolás: El frigorífico de V/cio. El Tiempo, septiembre 26 de 1948, p. 14
8 Rengifo J. Ricardo J. El Tiempo, noviembre 16 de 1949, p.3
9 Castro Plácido. Un lugar baldío para colonizar en el Meta. El Tiempo febrero 5 de 1931, p. 9.
10 García Bustamante, Miguel. Persistencia y cambio en la frontera Oriental de Colombia, el piedemonte del Meta: 1840-1950. Fondo Editorial Universidad EAFIT, Medellín, 2003, p. 325/325
11 Pabón Monroy, Oscar A. Historias arrebiatadas. Editorial Juan XXIII, Villavicencio, 1994, p. 45
12 Zuleta Ángel Eduardo: Aproximación a Alfonso López, Tomo I, Banco de la República, Bogotá, 1986, p. 403
13 Dieres M., Mauricio R/P: Lo que nos contó el abuelito. Villavicencio Imprenta San José 1942, p. 122
14 Rojas Ortega, Víctor. El Tiempo octubre 26 de 1943, p. 10
15 Ángel de Flórez, Raquel: Conozcamos el departamento del Meta, Tomo I. Talleres Gráficos del Fondo Rotatorio Judicial, Penitenciería Central, Bogotá D.E. 1963, p.74, 75
16 Godoy L.H.: Monografía de Villavicencio. Talleres Gráficos Labor, Bogotá 1963, p. 28, 29
17 Currie, Lauchlin y otros: Informe sobre un Estudio Económico del departamento del Meta, Bogotá, agosto de 1961, copia mecanografiada, p. 159, 160
18 Currie, Lauchlin. Ibid p. 1, 2
19 Currie, Lauchlin. Ibid p. 196, 197
20 Currie, Lauchlin. Ibid p. 268
Nota: el anterior texto histórico hace parte del entregable correspondiente al proyecto investigativo “Las grandes inversiones en el Meta, a la luz del desarrollo de la EMSA”, realizado en el año 2011.
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