“Quizá el paso por el río Upía se hizo más conocido gracias a las narraciones de muchos vaqueros que integraron las “tripulaciones” –así les llamaron- de los legendarios viajes de ganadería cumplidos por el añejo camino con puntos de partida en sabanas de Arauca y de llegada en potreros cercanos a Villavicencio”.

Es sabido que mucho antes de la llegada de los europeos al denominado “nuevo mundo” las redes de caminos fueron tejidas por los pueblos ancestrales de sus territorios.
La presente crónica la localizo en histórico sector hoy limítrofe entre los departamentos de Casanare y Meta, me refiero al río Upía.
Punto de partida está en el periodo de la Conquista cuando sirvió como escenario de importante acontecimiento.

Hasta qué punto desde épocas prehispánicas el río Upía sirvió como punto de encuentro de los pueblos propios de las geografías localizados en sus dos márgenes.
Me apoyo en el libro “Mexa, Grameta, Metacuyá, El Meta: recopilación de cronistas e historiadores 1530- 1830” autoría del destacado investigador Jairo Ruiz Churion, qepd., quien en su obra del año 1992 consignó la siguiente cita relacionada con el conquistador Jorge Espira
“..De hecho, la expedición alcanzó el río Upía en abril de 1536 y pasó ocho meses esperando en sus orillas a que cesaran las lluvias” p 34.
Con su tropa el alemán había desembarcado en Coro, puerto de la actual Venezuela, y desde allí comenzó su campaña terrestre en mayo del año 1535.
A partir de esta información digo que en la frenética búsqueda del Dorado igual la de él y las demás expediciones europeas se valieron de los caminos existentes, también que introdujeron caballos traídos de España.

Según el año de cuando pudieron cruzar las aguas del Upía y de inmediato comenzar a recorrer regiones del actual departamento del Meta, en el 2026 se cumple el 490 aniversario de aquella primera incursión conquistadora a cargo del alemán Jorge Espira.
La introducción de la economía ganadera a los llanos ocurrió por cuenta de la Compañía de Jesús conocida también como los jesuitas, siendo matriz la extensa hacienda Caribabare en la provincia casanareña que para entonces incluía las regiones araucanas.
Tal acontecimiento hizo que surgieran arreos de vacunos con destino a territorios de la provincia de San Martín (así se llamó primero lo que hoy es el departamento del Meta) y desde allí a Santafé de Bogotá, camino al que llamaron de Apiay.
De tal manera, los ancestrales caminos con tramos por la bisagra articuladora de la cordillera y la sabana se convirtieron en rutas ganaderas.
Acerca de dicho comercio en el libro Descubrimientos y caminos de los Llanos Orientales del investigador Roberto Velandia encontré el siguiente dato: del año 1759:
“El 28 de septiembre desde Morcote don Gerónimo de Busto y Santa Cruz informaba al Coronel Alvarado haber dispuesto en la ciudad de San José de Pore el envío de 3.000 reses a San Martín con destino a la manutención de los pobladores de Atabapo…” p 97
La cita además de los detallados costos del envío dice que debía hacerse en dos viajes. Aunque no menciona la ruta es de suponer que fue la que bordeaba el piedemonte.

Del libro “Santander y los Ejércitos Patriotas: 1811-1819” tomo el siguiente texto, que evidencia el paso del comando patriota por el camino del piedemonte llanero:
“Por fin al cabo de 44 días de una marcha inaudita, de no dormir en poblado, de no alimentarse más que con carnes, de sufrir lluvias continuas, de pasar los ríos Negro, Ocoa, Guatiquía, Upía, Toninio, Cuciana (sic), Cravo y Pauto, unas veces en troncos, otras en barquetas y las más veces agarrados los soldados de las colas de los caballos, que atravesaban nadando unos ríos, el menor más ancho que el Ebro en su desemboque, al fin logró a fuerza de constancia, llegar a Pore, capital de los llanos de Casanare….”. p 161
Este desplazamiento desde Santafé por el camino de Apiay, luego bordeando el piedemonte hasta llegar a Pore en mayo de 1816 lo cubrió Francisco de Paula Santander -aún no tenía el rango de General- con más líderes de la Independencia.
A partir de ese mes y año, en el 2026 se cumple el aniversario 210 de cuando el General Francisco de Paula Santander por vez primera ingresó a los llanos neogranadinos.
Pasadas las guerras de la Independencia hubo mayor movilidad por el camino ya referido. En el siguiente mapa se puede detallar su trazado. Está en el libro “Viaje de la Comisión Corográfica por el Territorio de Casanare 1856”. Sus autores: Augusto Gómez L, Camilo Domínguez O y Guido Barona B.

Quizá el paso por el río Upía se hizo más conocido gracias a las narraciones de muchos vaqueros que integraron las “tripulaciones” –así les llamaron- de los legendarios viajes de ganadería cumplidos por el añejo camino con puntos de partida en sabanas de Arauca y de llegada en potreros cercanos a Villavicencio.
Aquellos jinetes contaron acerca de las atravesadas de los vacunos por el andino afluente y las subidas del barranco de la margen derecha en donde se localizaba un modesto asentamiento humano al que posiblemente comenzaron a llamar la “barranca del Upía” que se convirtió en punto de referencia.
En las siguientes dos imágenes está la cartografía del tramo del camino ganadero entre el paso por el Upía y Villavicencio.
También la foto del acceso entre la playa del río y la cima del barranco por el que miles de reses subieron arriadas por cientos de inéditos jinetes. Al parecer de ese “subidero” solo quedan recuerdos y algunas fotografías.

Aunque hace décadas que los históricos arriados viajes de ganadería dejaron de cumplirse, en el área urbana del limítrofe municipio de Barranca de Upía a manera de memoria de aquellos tiempos económicos y culturales muy cerca del puente está ubicada la escultura alegórica cuyo título es “El paso”.

La escultura la realizó el Licenciado Marco Antonio Castiblanco Romero (Fotos de Óscar A Pabón M.).
Culmino esta crónica sobre el paso por el río Upía resaltando que justo en el año cuando la redacto y la publico, respectivamente se cumplen los dos siguientes aniversarios históricos:
Ruiz Ch. Jairo: Mexa, Grameta, Metacuyá, El Meta: Cámara de Comercio de Villavicencio, 1992.
Roberto Velandia: Descubrimientos y caminos de los Llanos Orientales, Colcultura, Bogotá, 1987.
Fundación para la conmemoración del Bicentenario del natalicio y el sesquicentenario de la muerte del General Francisco de Paula Santander: Santander y los Ejércitos Patriotas 1811-1819, tomo I, Bogotá 1989
Gómez L Augusto, Barona B. Guido, Domínguez O. Camilo: Viaje de la Comisión Corográfica por el Territorio de Casanare 1856, Fundación Puerto Rastrojo, Fundación Gaia, Bogotá, 2000
Instituto de Cultura del Meta/ Pabón M Óscar: Valoremos el Patrimonio Cultural del Meta, Villavicencio, 2010
Wikipedia
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Importante historia para Casanare y Meta.
Muchas gracias
Seremos ganaderos por mucho tiempo.
Nuestros ejemplares alegran estas hermosas tierras.
Una historia muy bien investigada y lograda