“De nada sirven los triunfos, mi ilustre Libertador, si la paz no los corona, y la paz no puede presentarse en medio del ruido de las armas” Antonio Nariño.

Cuando el Precursor de la Independencia vino al mundo, el ordenamiento territorial de la hoy Orinoquia colombiana comprendía dos provincias, la de Casanare -que incluía el territorio actual de Arauca- y la de San Martín.
Ocurrió su nacimiento en el cuarto mes de 1765, dos años antes de que el monarca español dictara la orden de expulsar a los religiosos jesuitas de todos los dominios de vasto reino.
A dicha comunidad misionera se le debe la introducción de la empresarial economía ganadera a los llanos, ejercicio para el cual fundó sus haciendas Caribabare y Apiay ubicadas respectivamente en las jurisdicciones casanareña y sanmartinera.
En el rastreo al devenir de la vida de Antonio Nariño, quien vivió 58 años, no se encuentra dato mínimo que indique que hubiera estado en algún lugar de las provincias llaneras.

En 1781 al enterarse de la condena y brutal muerte que la autoridad española le dictó a José Antonio Galán por comandar el Movimiento Comunero, Antonio Nariño y Álvarez, quien para entonces tenía 16 años, comenzó a pensar en contra del sistema realista.
Ésta y otras reiteradas acciones manifiestas de inconformismo le depararon la incisiva persecución española con intermitentes caídas en prisión, purgando crueles penas dentro y fuera de la Nueva Granada.
Tales castigos a la postre le quitaron veinte de sus cincuenta y ocho años de existencia.
Dicho estado creciente de enemistades entre los bandos preocupó al Precursor, haciéndolo pensar y emprender una campaña simbólica para propiciar la armonía entre los grupos políticos de la naciente República.
Así, en 1813 Antonio Nariño sembró un árbol de arrayán en la plaza de Santafé, en otras ciudades ocurrió el mismo evento.
El famoso nombre de “la Patria boba”, dado al histórico período nacional comprendido entre 1810 y 1816, es autoría del Precursor de la Independencia colombiana puesto que en su periódico Los toros de Fucha bajo ese título en 1823 Nariño publicó un artículo crítico por el interregno vivido.
En ese mismo año ocurrió su deceso en Villa de Leyva. Quizá como ningún otro prócer de nuestra Independencia, Antonio Nariño de Álvarez fue el qué más sufrimientos físicos y espirituales padeció por defender su causa libertaria.
La celebración de los 250 años del nacimiento y de los aportes que Antonio Nariño le brindó a su Patria, invita hoy a recapacitar y poner en contexto las seis décadas de violencia que Colombia sufre, momento al que por sobradas razones también le cabe el nombre de “patria boba”.
De ahí que cuando con adelantos y con obstáculos en La Habana ocurren los diálogos de paz entre la guerrilla de las Farc y el gobierno colombiano, cobra mayúscula vigencia la frase “De nada sirven los triunfos, mi ilustre Libertador, si la paz no los corona, y la paz no puede presentarse en medio del ruido de las armas”, sentida inspiración del Precursor de la Independencia nacional.
Nota: la anterior crónica fue publicada en la revista La Nueva Bagatela, página 15, editada por el Instituto de Cultura del Meta en el año 2015.
This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.
Deja un comentario